DIETA MEDITERRÁNEA

Según las últimas estadísticas, como el informe anual de la Agencia de Noticias Bloomberg de los Estados Unidos, España sigue siendo el país con personas más longevas (mayor número de centenarios) del mundo. Como los factores dietéticos son uno de los principales determinantes de la salud, esta mayor longevidad de la población española se atribuye a nuestro estilo de vida y más concretamente a la dieta que seguimos: la dieta mediterránea. 

Actualmente se dispone de suficientes datos científicos para asegurar con el mayor nivel de evidencia científica que la dieta mediterránea protege frente a la mayoría de patologías crónicas, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, las enfermedades neurodegenerativas (enfermedad de Alzheimer) y algunos tipos de cáncer. Confirmar que este patrón dietético modula favorablemente la mayoría de factores clásicos y emergentes de riesgo vascular. Así, pues, existen numerosas evidencias de que una dieta rica en grasa vegetal (aceite de oliva y frutos secos) es más saludable para el sistema cardiovascular que una dieta baja en todo tipo de grasa. Además, la dieta mediterránea tiene un notable efecto protector en personas con alto riesgo vascular, muchas de ellas tratadas con anti-hipertensivos, hipolipemiantes y anti-diabéticos. De hecho, la reducción del 30% en el riesgo vascular de los participantes que siguieron la dieta mediterránea es de una magnitud similar a la obtenida con las estatinas, por lo que con un adecuado seguimiento de esta dieta sería posible reducir la medicación seguida por estos pacientes con el consiguiente ahorro económico para el país. 

Finalmente, debe destacarse que otra conclusión muy importante es que nunca es tarde para cambiar nuestros hábitos alimentarios y aumentar la adherencia a la dieta mediterránea tradicional. De ahí la importancia de promover y facilitar el seguimiento de una dieta mediterránea en todas las edades de la vida, tanto en las escuelas y universidades con los más jóvenes, en los centros de trabajo para la población de mediana edad, en los centros de salud para la población de mayor edad, y también, por qué no, en los centros geriátricos.

No obstante, nos queda por averiguar si deberíamos perfilar mejor la dieta mediterránea para prolongar más la vida y, lo que es más importante, mantener la calidad de vida a lo largo de estos años. Se ha apuntado que podríamos llegar a vivir 150 años, nuestro reto es poder hacerlo con la mayor calidad de vida.

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